Eran casi las 12 de la noche, o como dice el reloj, las 00.00 hs. No hacía ni frío ni calor, estaba bien como estaba, en la computadora, escuchando música, chateando y mirando fotos.
Vivo un poco lejos de la ciudad, asique no es común que pasen muchos autos por acá, menos a las 00.00hs un día de semana y si pasan suelen ser camiones que decidieron acortar camino mandándose por las calles de tierra, si señores en el mundo que no es capital siguen existiendo.
El asunto siguió así, pasó una camioneta importada, enorme, oscura de vidrios polarizados, iba muy despacito, hasta que se detuvo en lo que es el comienzo de la entrada a casa. Los perros se sacaron de quicio y ladraron como si fuese el cartero, quisieron despertar hasta los vecinos que no tenemos, la camioneta seguía ahí. Inmóvil.
Ya me parecía raro, ¿despertaría a mamá para compartirle mi pánico? hoy en día hay que tener miedo por lo que sea- por desgracia esto es así- no pobre, se tenía que levantar temprano a la mañana siguiente y encima ella es más miedosa que yo.
Apagó las luces, los perros aumentaron su volumen de ladrido, como si estuviesen avisando algo, nadie se había bajado, aún.
Cerré todas y cada una de las cerraduras de mi casa, por las dudas ¿no?. Me mantuve espiando por la ventana, entre los orificios de la persiana, ellos no me podían ver, pero yo a ellos tampoco, ambos sabíamos que el otro estaba ahí pero nadie hacía nada. Llamar a la policía, era una posibilidad, pero a la larga despertaría a mamá y no quiero parecer exagerada, mejor me quedaba espiando a ver qué pasaba.
Prendió sus luces después de unos minutos, arrancó despacito y empezó a aumentar su velocidad a medida que esquivaba los pozos de la baqueteada calle de tierra que me trae a casa.
Listo, se fueron, pero mi corazón sigue queriéndose ir de mi pecho, estoy temblando del miedo, ¿qué querían?.
Me hice un té de tilo (me confundí, lo odio es feo) para calmarme, pero poco ayudó, puse música para ver si me ayudaba a calmarme, algo mejoré. Le conté a mis amigos con los que chateaba, pobres ellos no podían ayudarme desde lejos, por lo menos intentaban tranquilizarme.
Cerré todas y cada una de las cerraduras de mi casa, por las dudas ¿no?. Me mantuve espiando por la ventana, entre los orificios de la persiana, ellos no me podían ver, pero yo a ellos tampoco, ambos sabíamos que el otro estaba ahí pero nadie hacía nada. Llamar a la policía, era una posibilidad, pero a la larga despertaría a mamá y no quiero parecer exagerada, mejor me quedaba espiando a ver qué pasaba.
Prendió sus luces después de unos minutos, arrancó despacito y empezó a aumentar su velocidad a medida que esquivaba los pozos de la baqueteada calle de tierra que me trae a casa.
Listo, se fueron, pero mi corazón sigue queriéndose ir de mi pecho, estoy temblando del miedo, ¿qué querían?.
Me hice un té de tilo (me confundí, lo odio es feo) para calmarme, pero poco ayudó, puse música para ver si me ayudaba a calmarme, algo mejoré. Le conté a mis amigos con los que chateaba, pobres ellos no podían ayudarme desde lejos, por lo menos intentaban tranquilizarme.
Los perros siguieron ladrando por unos 27 minutos más, seguía teniendo miedo yo, ¿qué si se había bajado uno y estaba ahí? Mejor ni saberlo.
Se terminó el té de tilo –por suerte- y ya por lo menos había dejado de temblar, pero seguía medio inquieta, hasta qué, hablando con una amiga me puse a pensar qué, muchas veces que llego tarde veo autos cerca de mi casa, probando los amortiguadores y no me asusta y aún así los perros ladran.
Seguro era eso, algún jefe importante con su secretaria nueva vinieron a mi calle: la que te lleva a villa cariño. Vinieron a ver si sus amortiguadores funcionan, si la secretariecita nueva merecía un aumento, seguro era eso. Ahora lo cuento y me río, pero la pasé mal. Posta.
Se terminó el té de tilo –por suerte- y ya por lo menos había dejado de temblar, pero seguía medio inquieta, hasta qué, hablando con una amiga me puse a pensar qué, muchas veces que llego tarde veo autos cerca de mi casa, probando los amortiguadores y no me asusta y aún así los perros ladran.
Seguro era eso, algún jefe importante con su secretaria nueva vinieron a mi calle: la que te lleva a villa cariño. Vinieron a ver si sus amortiguadores funcionan, si la secretariecita nueva merecía un aumento, seguro era eso. Ahora lo cuento y me río, pero la pasé mal. Posta.
Irante.-
"Eu Juro – Armandinho" es la canción que recomiendo hoy, es la canción que le recomendé a la pobre chica que entraba en pánico mientras la camioneta de papá pasaba cerca de su casa, cagona.
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