Milanesas y un viaje a la infancia.


Hace dos años, un poco más un poco menos, que dejé de vivir desde donde hoy les escribo. Me mudé a capital para ir a estudiar a las universidades de allá, acá la salida terciaria es prácticamente nula, así que era eso u otra ciudad grande, pero como allá tengo familia, a la ciudad autónoma partí.

Allá es todo mas complicado y hay muchas cosas por todos lados asique o me manejo caminando o en colectivo, muy escasamente taxi y mucho menos auto particular, claro; últimamente empecé con un nuevo transporte, el Longboard, es divertido y bastante práctico porque vas rápido y no te cansas, así que para medias y cortas distancias, lo suelo usar.

Hoy me desperté entre festejos y aplausos del noticiero, el 13º minero había salido de la fénix 2 y había vuelto a nacer, felicitaciones chile. Cuando me desperté vi un mensaje que decía “hoy comemos milanesas, así que anda a comprarlas, un beso, mamá”, ¡qué bueno! –pensé en un principio- hace mucho que no como milangas, pero tengo que ir a comprarlas, bueno me cambio y salgo. El “me cambio y salgo” tardó mucho más de lo esperado, ya faltaba casi media hora para que llegue mamá y yo no había ido: ¿El auto? Se lo había llevado, bueno, la longboard, me auto-sugerí, ¡¡¡estaba en el baúl del auto!!!.
¿En qué iba a ir a comprar milanesas? ¿Y si me reportaba enfermo y era mi excusa? Podría caminar, pero no llegaría a tiempo…¿Qué hago?  Era más o menos el problema existencial que vivía, hasta que la vi, ahí, apoyada contra una pared, rígida cómo siempre, con todas sus historias, parada sobre sus dos ruedas, si voy en eso, listo, chau.

Después de casi 4 años me subí a una bicicleta, mi bicicleta, ¡qué emoción!. El viaje a la pollería eran unas 15 cuadras, pero parecieron 3, qué rapido se me hizo, no quería volver; hasta respeté el sentido de las calles para alargar mi camino y disfrutar de mi inocente infancia que estaba viviendo después de 4 años.
Ahora estoy escribiendo con el olor de las milanesas y con los recuerdos a flor de piel. Espero que ésta tarde me pidan de hacer más cosas así voy en la bici de acá para allá, me volví a enamorar de quien había sido mi compañera de parranda cuando yo todavía me divertía de día y la noche era para dormir.

Me despido que me llaman para comer las milanesas, un saludo desde quien hoy les escribe desde hace 4 años atrás.

Irante del cosmos y la vía láctea.

La canción para hoy es “Long train running – La groovisima” es un cover hecho por una banda argentina.

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